¿Están interesados ​​los médicos en aplicar la inteligencia artificial? ¿Es útil?

05/09/2019
El uso de la inteligencia artificial (IA) aplicada a la práctica clínica es ya una realidad. El director de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, Dr. Ramon Gomis, reflexiona sobre la aplicación de la IA en medicina y nos explica algunos ejemplos de cómo está cambiando la práctica de los profesionales de la salud, tanto a nivel diagnóstico como terapéutico.

 

Por todas partes se habla de las ventajas que la inteligencia artificial (IA) puede suponer para el futuro de nuestra vida cotidiana y, entre sus posibles aplicaciones, se hace mención del interés de los profesionales de la salud en aplicarla a la práctica clínica diaria. Pero, a menudo, no se concreta cuándo y cómo estos profesionales deberían hacer uso, o mejor dicho, en qué casos se debería priorizar su aplicación. Haremos un breve comentario en relación con un reciente debate sobre el tema entre investigadores de diferentes disciplinas y, por supuesto, con la participación de clínicos.

 

Vayamos por partes. Los profesionales de la salud aplicamos en nuestra rutina clínica, sea en la medicina de urgencias o en la atención de la cronicidad, algoritmos de decisión. Para hacerlo fácil, preguntamos: ¿tiene dolor el paciente? En función de que tenga dolor, por ejemplo, en la barriga, si o no, pasaremos a una segunda pregunta o exploración. ¿Ha vomitado? ¿Tiene diarrea? ¿Tiene fiebre? ¿Cuánta? ¿Tiene la barriga dura? Y así sucesivamente. Según las respuestas, iremos orientando nuestra sospecha clínica a un determinado diagnóstico. Este sería un árbol de decisiones fácil o, en apariencia, fácil. Pero hay algoritmos de decisión mucho más complejos, donde se mezclan los datos clínicos actuales y previos, la biología en suero (también llamados análisis clínicos), las pruebas de imágenes (ecografías, radiografías …), los registros eléctricos (electrocardiogramas, electromiogramas …) y, más recientemente – y en algunos casos – análisis genómicos. Y aquí una ayuda no nos iría nada mal. Y más si consideramos las nuevas exploraciones de futuro (microbioma, epigenoma…).

Inteligencia artificial y toma de decisiones

No hay que ser ningún lince para ver que con la complejidad y la abundancia datos que ya disponemos, la IA nos será útil para procesarlos y facilitar su decisión diagnóstica y terapéutica. No quiere decir que, hoy por hoy, pensemos en un diagnóstico exclusivo de la inteligencia artificial, pero sí en una considerable ayuda en la toma de decisiones. Esta sería una aplicación cercana y factible, y ya es de utilidad en algunas tomas de decisión parciales. En cuanto a la decisión terapéutica, el farmacogenoma y el nutrigenoma, analizados a través de las herramientas de IA, ayudan muchísimo a encontrar el tratamiento farmacológico o la dieta adecuada. Y si no ahora, en poco tiempo. Muy interesante ha sido un trabajo reciente donde en función del patrón patológico de los tumores renales, la inteligencia artificial discrimina qué enfermos tendrán riesgo elevado de sufrir infecciones y cuáles no y, por tanto, con qué habrá que tomar medidas específicas.


La inteligencia artificial nos será útil para procesar la abundancia de datos y facilitar su decisión diagnóstica y terapéutica


IA y análisis de imágenes clínicas

El anterior comentario lo he referido a la toma de decisiones. Pero hay otras aplicaciones que ya han demostrado ser de mucha utilidad como es el caso del análisis de imágenes. Aquí la IA es capaz de leer mucho mejor que nosotros una retinografía (análisis de lesiones en la retina, número de micro aneurismas, tamaño de los microvasos …), un ecocardiograma, una tomografía computarizada o TAC, una resonancia e incluso una simple radiografía. Es tan potente el análisis que puede obtenerse por métodos de IA que, algunos médicos ya piensan que como lector de imágenes, su actividad profesional de futuro estará muy limitada. ¿Cuál será el papel de estos profesionales? ¿Supervisores? Aún más. Imaginemos que tenemos que leer una preparación microscópica de un tumor. ¿Aceptaremos el diagnóstico de carcinoma y tipos de carcinoma porque nos lo dice la máquina? ¿Es más preciso que el ojo humano? No seguimos. Es fácil darse cuenta de que en este campo la inteligencia artificial como herramienta de lectura tiene un gran futuro en la medicina.

Bioinformática

Pero hay más. Analizar los datos de lo que llamamos ómicas (metaboloma, proteinoma, genoma, epigenoma, transcriptoma …) es imposible sin la ayuda de la bioinformática, que nos puede informar de cuáles serán los caminos afectados, cuáles son los nodos críticos. Impresionante, pero no es suficiente. La IA nos debe ayudar a discernir, con una memoria fabulosa, qué valor clínico tiene aquel análisis bioinformático.

Usos de la IA en la práctica clínica

Desde otra perspectiva, hay oportunidades donde la inteligencia artificial no solo analiza sino que al recibir la información actúa. Este campo es de más complejidad. Y es posible que a los clínicos les preocupe ya no solo el diagnóstico sino la actuación. En algunos casos, algunos robots de apoyo, ya van por este camino. En función de cómo está el enfermo, o de lo que dice o pide, actúan. Los profesionales que trabajan en la cronicidad, en especial a domicilio, ven la inteligencia artificial como una aplicación de gran interés.


Hay oportunidades donde la IA no solo analiza sino que al recibir la información actúa


Como se puede observar los clínicos son sensibles a su uso. No solo hay investigación en curso, sino que ya hay aplicaciones innovadoras. ¿Irá a más? ¿Será útil la robótica en las intervenciones quirúrgicas? ¿o para describir patologías hasta ahora desconocidas? ¿Nos permitirá diagnósticos de complejidad a distancia? ¿Y tratamientos quirúrgicos a distancia? No son quimeras, algunas de estas opciones son ya una realidad.

No olvidemos que hay muchas formas de inteligencia artificial. Algunas de ellas, como el caso de las redes neuronales han sido motivo de gran debate. Otras ya son tan evidentes que se han asumido en la práctica clínica. Uno de estos días nos atenderán en el ambulatorio o en el hospital y, sin darnos cuenta, la decisión diagnóstica y terapéutica la tomará la inteligencia artificial.

Sobre el autor

Dr. Ramon Gomis
  • Director de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC
Médico endocrinólogo, dramaturgo y escritor. Actualmente es también catedrático emérito del Departamento de Medicina de la Universidad de Barcelona e investigador emérito del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), centro que ha dirigido desde 2008.

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