Contra las pandemias y coronavirus, salud planetaria

16/03/2020 pandemias y coronavirus Foto: Macau Photo Agency en Unsplash

¿Se podría haber reaccionado de manera más efectiva en la pandemia del Covid-19? ¿Cuáles son los retos en la salud planetaria para afrontar pandemias y coronavirus? Desgranamos esta nueva realidad en la salud planetaria del siglo XXI

Pandemias: la nueva realidad

A lo largo de la historia de la humanidad ha habido varias pandemias, brotes de enfermedades infecciosas que se han acabado esparciendo por el planeta. La primera del siglo XXI, y posiblemente una de las que ha tenido un mayor alcance, fue la de la gripe A (H1N1) de 2009. Fue el primer aviso de que el riesgo de que un microbio cause una crisis de salud planetaria es muy alto. La disrupción de los ecosistemas y los cambios en los sistemas de producción de alimentos que facilitan el contacto entre fauna salvaje y humanos en zonas altamente pobladas facilitan la aparición de nuevas enfermedades infecciosas, que, en un mundo globalizado, se propagan rápidamente. Ya antes de aquella pandemia los expertos avisaban que no tardaríamos en ver una. Y después, insistieron en que aquello no era un hecho puntual, sino que teníamos que ir acostumbrarnos a la idea de que pasaría de nuevo.

Sólo han hecho falta diez años para volver a ver cómo aparece un virus nuevo y, en pocas semanas, se convierte en un problema mundial. Y a pesar de los avisos, la Covid-19 ha cogido a muchos por sorpresa. ¿Estábamos bastante preparados para hacerles frente? ¿Se podría haber reaccionado de una manera más efectiva? ¿Cuáles son los retos que hay que tener presentes ante una pandemia?

Hay que definir estrategias globales que nos permitan hacer frente juntos a los grandes problemas de salud planetaria del siglo XXI

En un planeta que cada vez es más pequeño, tanto desde el punto de vista físico (sólo se necesitan unas horas para viajar de una punta a la otra) como del intelectual (la internet transmite la información en tiempo real), hay que definir estrategias globales que nos permitan hacer frente juntos a los grandes problemas de salud planetaria del siglo XXI. Esto es especialmente importante en cuanto a las enfermedades infecciosas que, como estamos viendo estos días, pueden tener un impacto tremendo en poblaciones que no tienen herramientas para hacerles frente.

Coronavirus: ¿el gran peligro del siglo XXI?

Las grandes enfermedades infecciosas a nivel mundial, por el impacto sanitario y el número de víctimas que causan, son sobre todo la gripe, el sida, la malaria y la tuberculosis. Pero hay unos cuantos virus que están empezando a tomar relevancia. Últimamente hemos tenido el brote más importante de Ebola de la historia, pero no deja de ser una enfermedad restringida a ciertas áreas del globo. La SARS, que a principios de siglo se veía como un posible riesgo a largo plazo, de momento parece bastante controlada. A lo largo de esta década hemos visto como surgían unos parientes cercanos, de la familia de los coronavirus, capaces de crear una alerta global que no se ha visto en otros tipos de virus. Después del SARS vino la MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio), en 2012, que también se quedó bastante localizada. No ha sido hasta la aparición del tercer gran coronavirus, el SARS-CoV-2, que todas las alarmas se han disparado.

Para ciertos grupos de población (sobre todo ancianos y los que tienen otras enfermedades serias) puede ser mortal. Esto, combinado con la gran facilidad de contagio, puede crear problemas de salud a nivel global muy importantes

El SARS-CoV-2, nombre que recibe el virus responsable de la Covid-19, plantea más problemas logísticos que los virus habituales, como los de la gripe. Aún no lo conocemos bastante bien, pero sabemos que se extiende muy rápidamente (en parte porque los enfermos son contagiosos durante una larga fase sin síntomas) y que tiene una mortalidad media relativamente baja, seguramente cercana al 1% (para tener perspectiva: diez veces más que el 0,1% de la gripe estacional pero mucho menos que el 50% del Ebola). Si sumamos estos factores, más las numerosas incertidumbres, hay motivos de sobra para ser cautelosos y actuar con toda la celeridad posible. Es cierto que el cuadro que da, similar a la gripe, es relativamente leve en la mayoría de los casos, pero para ciertos grupos de población (sobre todo ancianos y los que tienen otras enfermedades serias) puede ser mortal. Esto, combinado con esta gran facilidad de contagio, puede crear problemas de salud a nivel global muy importantes, por eso hay que ser contundente para detenerlo lo antes posible.

Así pues, ¿son los coronavirus los microbios que nos causarán más problemas a partir de ahora? Es difícil de saber. Los coronavirus suelen provenir de los murciélagos, que actúan como reservorios, el lugar donde los virus sobreviven y se reproducen, y es muy probable que otras cepas terminen saltando a los humanos a zonas donde hay más contacto con animales (China es un los principales focos de problemas, por sus tradiciones y el poco control sobre los mercados públicos que venden animales salvajes). Habrá que estar alerta para poder actuar con aún más rapidez y contundencia la próxima vez.

El reto de la Covid-19

El reto actual es hacer frente a la pandemia de un coronavirus nuevo, que todavía está en fase expansiva. Reducir el impacto dependerá de muchas cosas. A nivel científico, de cómo de rápido se consiga una vacuna y cómo de efectiva sea (se está trabajando intensivamente en laboratorios de todo el mundo). Esto vendrá determinado sobre todo por las capacidades que tenga el virus de ir variando. También es importante determinar a qué antivirales es sensible el SARS-CoV-2. A diferencia de los antibióticos, que son muy efectivos contra la gran mayoría de bacterias, tenemos menos variedad de antivirales y normalmente no son tan potentes, por no hablar de los numerosos efectos secundarios que tienen. Pero tal vez se encontrará el fármaco que mantiene el SARS-CoV-2 bajo control al menos en los casos más agresivos.

Falta un conocimiento básico para hacer frente a este tipo de retos sanitarios

Mientras la ciencia hace su trabajo, que será un proceso como siempre lento, la única acción posible es la concienciación de la población para limitar las vías de contagio. No hay un criterio único que defina cuáles deben ser estas medidas y cuando se deben implementar. La OMS podría ser el organismo que dictara los protocolos relacionados con las estrategias de salud a seguir a escala planetaria, pero de momento estas decisiones se están dejando a los estados, que no están actuando de forma coordinada. Hasta dentro de unos meses, cuando la pandemia ya esté de bajada, no sabremos cuáles de las líneas de actuación ha sido la más acertada, pero ya ahora se puede ver que falta un conocimiento básico para hacer frente a este tipo de retos sanitarios. De momento, poco más se puede hacer que seguir las recomendaciones del gobierno y reducir al máximo el contacto social para evitar que el número de casos graves cruce el umbral de saturación de la asistencia médica, que es el verdadero peligro de esta pandemia.

coronavirus
Foto: CDC en Unsplash

Perspectivas de futuro

En 2009 recibimos el primer aviso, en forma de una pandemia de gripe que terminó siendo más leve de lo previsto. Desde entonces, hemos desaprovechado la oportunidad de prepararnos para la próxima pandemia que, tal como se temía, está teniendo un impacto mayor. Es importante que esta vez no cometamos el mismo error. Hay que crear profesionales capaces de analizar los diferentes factores que propician el origen de nuevos virus y puedan diseñar planes de contingencia contra estas situaciones, pandemias y coronavirus, integrando factores ambientales, sanitarios, económicos y sociales, del mismo modo que hay protocolos estándar para actuar en caso de emergencias climatológicas, accidentes nucleares o accidentes en las petroquímicas. Las pandemias se incorporarán al repertorio de retos para la salud planetaria y, a falta de un organismo capaz de coordinar las acciones a nivel global, es importante que haya el conocimiento básico a los gobiernos y sistemas sanitarios de cada país, con la capacidad de interactuar entre ellos y aprender unos de otros, lo que no estamos viendo en este momento.

La pandemia del Covid-19 es grave, pero no es la peor pandemia que nos podemos imaginar. Sin necesidad de ser catastrofistas, no es impensable que surjan virus más agresivos o infecciosos que el SARS-CoV-2. Puede que la próxima vez tengamos menos tiempo para responder al brote inicial para evitar un número muy elevado de víctimas. Por lo tanto, es esencial que aprovechamos para preparar un conjunto de profesionales de diversos ámbitos que tengan claro cómo actuar la próxima vez, estudiando que se ha hecho bien o mal en las dos pandemias víricas de este siglo y procurando evitar los errores que estamos cometiendo ahora.

Comentarios

Daniel Rossi23/05/2020 a las 6:51 PM

Me ha gustado el articulo y creo que es el momento de reiniciar el funcionamiento de los sistemas sanitarios y políticas de salud, además de los cambios en los sistemas sanitarios creo que debe abordarse las políticas de salud de una sociedad. Si de una vez por todas se fijan en la prevención y en la consecución una sociedad «SANA Y ACTIVA», a la vez que un sistema sanitario eficiente, reforzado y flexible para abordar cualquier situación que se nos presente, creo que será la solución. Si la prevención fuera el objetivo, seguramente podríamos redistribuir los costes sanitarios para mejorar recursos (humanos y materiales) para este sistema que necesitamos. Ya veremos si los gestores de la realidad están a la altura de buscar una solución a largo plazo o siguen a apostando por parches insignificantes, cortoplacistas y poco operativos.
Saludos y Gracias

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Alfredo Macia23/06/2020 a las 12:48 PM

Estoy totalmente de acuerdo. Creo que no debemos dejar pasar mas tiempo hasta reiniciar el funcionamiento de los sistemas sanitarios y políticas de salud, tal como lo dice Daniel Rossi en el comentario anterior. Es indispensable buscar una solución a largo plazo.

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