¿Caminamos hacia una vida saludable? ¿Hacia una salud planetaria?

05/06/2019
No hay duda de que los humanos queremos una vida saludable, y eso significa -y no sólo- evitar la enfermedad. Digo no sólo, porque nosotros vivimos en el planeta Tierra, y todo lo que en él sucede sabemos -ahora más que nunca-, los clásicos ya lo decían, influirá en la calidad de nuestra salud. Porque esta, la salud de la civilización humana, en su conjunto, depende del entorno natural en el que se vive.
Antibióticos y medio ambiente

Pensamos en los antibióticos. Con una idea equivocada, muchos granjeros han dado antibióticos a los animales que cuidan para evitar algunas infecciones, entendiendo que el período de crecimiento es corto y que una enfermedad intercurrente haría perder peso a las bestias y, en este sentido, mermaría su valor económico. La ingesta de carne de animales, que contiene- aunque sea en pequeñas cantidades- antibióticos, favorecerá la resistencia, y disminuirá la eficiencia en el tratamiento de las infecciones de los humanos. Si, además, estos humanos que han tomado antibióticos, tiran los comprimidos que no han utilizado en la basura o en el baño, contaminarán las aguas, con lo cual también se favorecerá el crecimiento de bacterias resistentes, y, por supuesto, una evolución grave de muchas infecciones. Que las aguas se contaminen de antibióticos en el río Nilo tiene impacto en toda la cuenca del Mediterráneo, porque los peces no tienen límites y van de un lugar a otro sin permiso de los humanos. Un ejemplo de impacto planetario.


Que las aguas se contaminen de antibióticos en el río Nilo tiene impacto en toda la cuenca del Mediterráneo … es un ejemplo de impacto planetario


Cambio climático y enfermedades

Otro sería el cambio climático. No hay duda de que los cambios en la temperatura, el grado de insolación o la frecuencia de lluvias se pueden relacionar con la incidencia de enfermedades respiratorias como el asma y la insuficiencia respiratoria crónica, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, y el cáncer entre otros. Pero es más, algunas enfermedades que ahora son frecuentes en determinadas zonas se trasladarán a otros -infecciones, parasitosis– menos protegidas por defenderse.


Los cambios en la temperatura, el grado de insolación o la frecuencia de lluvias se pueden relacionar con la incidencia de enfermedades


Educación sostenible

El primer paso para mejorar la salud de nuestro planeta es la educación. No sólo la educación médica sino la global, aquella que nos enseña el impacto que nuestra actuación tiene sobre toda la comunidad y de rebote también nos implica a nosotros. Es fácil de entender pero cuesta que se asuma. Si yo viajo con mi automóvil a velocidad elevada, no sólo me pongo en riesgo sino que también pongo a otros, los peatones, los ciclistas, y otros pasajeros del propio vehículo u otros automóviles. Si yo fumo, mi conducta tiene impacto en los fumadores pasivos, y en los menores que pueden ver en esta conducta un gesto de rebelión frente a los anuncios que la comunidad hace para evitar el tabaquismo. No hay duda de que la reducción del hábito de fumar ha mejorado, y mucho la expectativa de vida de muchas poblaciones, puede ser más que algunos citostáticos aplicados en el tratamiento del cáncer. Mientras sigue imperando el tópico que tal señor o señora llegaron a los cien años a pesar de no mover nunca el culo del sillón y de haber fumado toda la vida.


El primer paso para mejorar la salud de nuestro planeta es la educación. No sólo la educación médica sino la global, la que enseña el impacto que nuestra actuación tiene sobre toda la comunidad


Podríamos poner otros ejemplos, la contaminación ambiental y la afectación de los disruptores endocrinos con impacto sobre la fertilidad, la contaminación de las aguas por nitritos, y la incidencia de cáncer, y tantos y tantos.

 

La salud planetaria está aquí. Como decía un comentarista reciente de la revista médica The Lancet: la educación sostenible es aquella que integra la salud planetaria en el marco de la educación clínica.

Hay camino por recorrer. No vale distraerse.

Sobre el autor

Dr. Ramon Gomis
  • Director de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC
Médico endocrinólogo, dramaturgo y escritor. Actualmente es también catedrático emérito del Departamento de Medicina de la Universidad de Barcelona e investigador emérito del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), centro que ha dirigido desde 2008.

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