Los desafíos de la alimentación: desarrollo sostenible y Hambre Cero

16/10/2020 hambre cero Foto: Nandh Kumar en Unsplash

El día 16 de octubre de 2020 se celebra el Día Mundial de la Alimentación bajo el lema Cultivar, nutrir, preservar. Juntos. Una jornada destinada a recordar la importancia de hacer que nuestros sistemas alimentarios sean “más robustos, resilientes y sostenibles”. 

Desde los Estudios de Ciencias de la Salud queremos contribuir a la formación de profesionales que contribuyan a conseguir dicho objetivo y de ahí que por ejemplo en el máster en Nutrición y Salud de la UOC se profundice en el análisis de la seguridad alimentaria, la evaluación del estado nutricional, la valoración de sus indicadores… La creciente globalización, la apertura de fronteras y los movimientos de población hacen que la diversidad de problemas nutricionales, sus orígenes, causas y estrategias de afrontamiento sean cada vez más diversos. Los desafíos de la alimentación son claros, pero también los objetivos para afrontarlos y conseguirlos: desarrollo sostenible y Hambre Cero.

Los principales objetivos de sostenibilidad de los sistemas alimentarios

¿Cuáles son los principales factores a considerar para garantizar la sostenibilidad de nuestros sistemas alimentarios? Para Eugènia Vilella, profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Salud,  los desafíos principales en la agenda mundial están claros. “Tenemos todavía mucho camino que recorrer para poder garantizar la sostenibilidad de nuestros sistemas alimentarios y poder abastecer a todos aquellos que padecen hambre: estimular los programas de protección social, mantener el comercio mundial de alimentos y las cadenas de suministro nacionales, apoyar a los pequeños productores, etc.”

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La agenda 2030 de las Naciones Unidas destaca la necesidad de erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad en el mundo en forma de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) a cumplir antes de la próxima década. El ODS número 2 Hambre Cero plantea poner fin a la desnutrición global en el mundo y asegurar el acceso de todas las personas a una alimentación sana. “Pero el mundo no está bien encaminado para alcanzar dicho objetivo antes del 2030, actualmente 690 millones de personas padecen hambre en el mundo y la pandemia de COVID-19 puede sumar unos 130 millones de personas más en riesgo para finales del 2020”, explica Eugènia. Por tanto es urgente un cambio rotundo en el sistema agroalimentario mundial para poder alimentar a las más de 820 millones de personas que padecen hambre, “es necesario realizar acciones tanto  globales como locales para poder trabajar juntos hacia un mismo objetivo.”

El efecto de la pandemia en el sistema alimentario y en los objetivos de los ODS

La irrupción de la pandemia de la COVID-19 ha llevado consigo unos efectos inmediatos en muchos aspectos de la sociedad y también ha influido en la consecución de los ODS en la Alimentación y Nutrición. “Llega en un momento en que el sistema alimentario, cargado de desafíos, necesitaba una corrección importante para mejorar los resultados nutricionales y ambientales, e ir más allá en la reducción de la pobreza como principal Objetivo de Desarrollo Sostenible”, comenta Alicia Garcia, profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Salud.

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Foto: Jeremy Stenuit en Unsplash

Los efectos de la pandemia en los sistemas alimentarios del mundo han sido muy variados. “En algunas regiones del planeta, la dificultad de los pequeños productores para acceder a los mercados, el aumento en el precio final de alimentos básicos, la suspensión de los programas de alimentación escolar o la pérdida de ingresos, son el caldo de cultivo para que el hambre y la inseguridad alimentaria aumente entre la población más vulnerable”, comenta María Pilar Villena, también profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Salud.

Pero frente a la adversidad debemos aprovechar las oportunidades. Para Alicia se trata de adaptarnos y tener un actitud positiva: “hemos visto cómo la pandemia y el confinamiento global han empujado a la humanidad hacia la utilización masiva de las tecnologías digitales, estando ahora más conectados que nunca y más informados que nunca de lo que sucede en cualquier lugar del mundo. Todos estamos siendo testigos, en directo o diferido, de la avalancha de iniciativas creativas e innovadoras que ha generado la pandemia en centros de salud, de investigación y de docencia, en organizaciones, empresas, instituciones, etc, para hacer frente a las crisis generadas, que son de toda índole (sanitarias, económicas, sociales, alimentarias, etc). Debemos aprovechar esta situación tan inesperada para impulsar el cambio deseado hacia un futuro más sostenible en todos los ámbitos, promoviendo que todos los actores participen en la elaboración de las políticas reguladoras de todas las soluciones que se han generado en los últimos meses, y que darán impulso a las que llevaban años esperando a poder ser implementadas.”

Si los problemas se comparten y las soluciones se difunden y llegan a los millones de agricultores, empresarios y consumidores que conforman el sistema alimentario mundial, esto seguro que acelerará el proceso de hacerlo más sostenible e ir hacia el Hambre Cero.

En el ámbito del sistema alimentario, este sistema de recogida de información y difusión de soluciones se presenta como una oportunidad surgida del caos que ha provocado la pandemia. “Si los problemas se comparten y las soluciones se difunden y llegan a los millones de agricultores, empresarios y consumidores que conforman el sistema alimentario mundial, esto seguro que acelerará el proceso de hacerlo más sostenible”, concluye Alicia.

En la misma línea se manifiesta María Pilar, que recalca que esta situación ha vuelto a poner de manifiesto la importancia de contar con sistemas alimentarios sostenibles y resilientes, que sean capaces de proporcionar alimentos nutritivos, variados, inocuos y asequibles, producidos y distribuidos de manera justa y sostenible. “Como profesionales de la nutrición y salud tenemos un importante papel que desempeñar. Debemos promover entre la población una mayor responsabilidad en el momento de la compra y consumo de alimentos, impulsando una conciencia crítica de los sistemas alimentarios para que las elecciones de los alimentos se basen en criterios nutritivos, pero también teniendo en cuenta aspectos sociales y de sostenibilidad global.”

 

La consecución de los ODS: hacia el Hambre Cero desde los TFM de Nutrición y Salud de la UOC

En este panorama, desde el máster de Nutrición y Salud de la UOC se impulsa la formación en aspectos como el análisis de la seguridad alimentaria, la evaluación del estado nutricional o la valoración de sus indicadores. Aprendizajes que ayuden en el día a día profesional y empujen hacia el alcance de los ODS y la mejora de los sistemas alimentarios del futuro. Este trabajo se ve reflejado, entre otros resultados, en el Trabajo Final de Máster (TFM), que recoge todo el esfuerzo e iniciativas del alumnado del máster y en ámbitos específicos como la desnutrición o la erradicación del hambre (Hambre Cero).

Es el caso de Iratxe Apaolaza con su TFM Diseño de un programa de educación nutricional dirigido a madres de niños menores de cinco años con desnutrición crónica infantil en las zonas rurales de Janjanbureh (Gambia), que surgió a raíz la desnutrición crónica infantil, un grave problema de Salud Pública, el cual, en 2019 afectó a 149 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo. “ Una enfermedad que perpetúa la pobreza y el hambre en los más pequeños con menos recursos, pero también en las siguientes generaciones. La inseguridad alimentaria y las malas prácticas alimentarias infantiles son algunas de las causas que gracias a programas de educación nutricional pueden mejorar, y así, ayudar a revertir esta enfermedad tan prevalente”, comenta Iratxe.

educación nutricional en gambia

Un punto de partida similar al que tuvo Inmaculada Guerrero con su TFM Objetivo de Desarrollo Sostenible 2: Hambre Cero en la Crisis de Yemen:durante la asignatura de Alimentación en el mundo nos plantearon la nutrición desde un punto de vista global y mucho más complejo del que habíamos hablado hasta entonces. Fue ahí cuando me di cuenta de que el hambre no es solo la falta de comida, sino que es el nivel de ingresos de un barrio, los recursos que tiene una población, el sistema de agricultura, el sistema educativo o de infraestructuras de un país. Y es en este punto cuando también introducen Los Objetivos de Desarrollo Sostenible que muestran de una forma muy sencilla como todo está interconectado”. Inmaculada centró su trabajo en analizar la situación nutricional de Yemen en la actualidad, y las medidas que se están tomando para alcanzar el ODS 2: Hambre Cero. “Este país sufre una de las peores hambrunas del último siglo tras una guerra que dura ya cinco años, y quería saber el por qué de esta situación, como se había llegado hasta aquí y cuáles eran los pronósticos para el ODS 2”. 

crisis alimentaria yemen
Foto: Peter Biro

Con su TFM, ambas estudiantes llegan a conclusiones similares. Para Iratxe aunque hay evidencias suficientes para afirmar que los programas de educación nutricional son efectivos para reducir la tasa de la desnutrición crónica, “es necesario ampliar la línea de investigación para profundizar sobre los componentes efectivos a implementar en estos”. Al tratarse de una enfermedad multifactorial en un país [Gambia] con inseguridad alimentaria, “es imprescindible integrar el programa como parte de uno más completo que abarque la suplementación de micronutrientes, distribución de alimentos básicos, cultivo de alimentos locales y agua, saneamiento e higiene, entre otros”. 

En el otro país donde ha centrado su trabajo Immaculada, el enfoque pluridimensional es también esencial: “el hambre es una mezcla de numerosos hechos, y en el caso de Yemen, que ya tenía un sistema económico subdesarrollado, dependencia económica al petróleo, dependencia a las importaciones de alimentos, etc., con el estallido de la guerra su situación de desnutrición solo se vio agravada. Aunque las diferentes ONGs e instituciones colaboran para reducir el hambre y los datos son alentadores, la verdad, es que no son suficientes estos esfuerzos y es un hecho imposible alcanzar el ODS 2 en 2030.” Recalca que este objetivo sólo será posible a través de la paz y la cooperación entre las diferentes organizaciones y organismos internacionales y nacionales.”

Pero la investigación realizada para el máster de Nutrición y Salud no se queda en el marco del TFM sino que la propuesta puede ir más allá. La formación y la transmisión de conocimientos están entre los próximos objetivos de Iratxe e Inmaculada y con ello quieren contribuir de manera personal a la consecución de los objetivos globales, el desarrollo sostenible y el Hambre Cero. Para la primera, la cooperación internacional en el desarrollo, la investigación, la nutrición y la salud pública son campos que le apasionan, y por ello le gustaría seguir formándose para poder llevar a la realidad “el proyecto de educación nutricional que con tanto cariño he desarrollado para el Trabajo de Fin de Máster de Nutrición y Salud”.

Por su lado, Inmaculada, como enfermera, tiene la intención de seguir realzando la importancia de una buena alimentación implicando a las redes familiares de un modo activo, “y que los menores sean conscientes de lo importante que es vivir en un mundo sostenible y justo como muestran los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

  

Artículo elaborado con la colaboración de:

Maria Eugènia Vilella, profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Salud, Doctora en Nutrición y Metabolismo por la Universitat Rovira i Virgili (URV). Máster en Nutrición y Salud Pública (Universidad de Gante), que participa en la implementación de un centro de apoyo nutricional en la isla de Ibo (Mozambique).

Alicia Garcia, profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Salud, licenciada en Nutrición Humana por el King ‘s College London de la Universidad de Londres, Máster en Salud Pública y Nutrición por la London School of Hygiene and Tropical Medicine y Doctora en Salud Pública por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

María Pilar Villena, profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Salut, doctora en Biociencias y Ciencias agroalimentarias por la Universidad de Córdoba, y responsable de programas de Cooperación Internacional para el Desarrollo y Ayuda Humanitaria en España y diversos países de Latinoamérica desde hace 12 años.

Iratxe Apaolaza e Inmaculada Guerrero, estudiante y titulada del máster universitario en Nutrición y Salud.

Alicia Aguilar, Directora académica MU Nutrición y Salud.

Autor / Autora

Editora i redactora de continguts dels Estudis

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