La diabetes, todavía una enfermedad incurable

14/11/2019
Con motivo del Día Mundial de la Diabetes, el director de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, Dr. Ramon Gomis, reflexiona sobre la cura de la diabetes y explica los principales avances en el tratamiento de esta enfermedad que afectaba a más de 422 millones en 2014, según datos de la OMS.
    No hace mucho, el presidente de la Sociedad Americana de Diabetes (ADA), Tracey D. Brown, nos recordaba que la insulina no permite curar la diabetes sino vivir con la confianza, que un día no muy lejano, esta curación llegue. Cada año por las mismas fechas lo recordamos, y tenemos esperanzas de que la búsqueda de un día para otro nos dé una gran noticia. Pero esta no llega. Y si no lo hace, hay que preguntarse por qué.
¿Por qué la diabetes no se puede curar todavía?
Daremos tres razones. La primera, y quizás la más importante, es que, aún hoy en día, no sabemos cuál es la causa que provoca la enfermedad. Tenemos algunas pistas, pero incompletas. Hablamos de la respuesta inmune inadecuada, destructiva de las células beta que fabrican la insulina, y la existencia de un factor externo, no determinado, que la desencadena. Pero esto no es suficiente. Cierto que estudios experimentales u otros ensayos en humanos, muy limitados en número, han visto que si reducimos la respuesta inmune contra las células beta, la diabetes no progresa y eso nos da bastante expectativas para pensar que, de encontrar una vacuna, esta permitiría prevenir a las personas en riesgo de padecer la diabetes (aunque no del todo bien identificadas) o tratar aquellas que ya la padecen en fases iniciales de la enfermedad. Es posible, y hay razones científicas para pensar que vale la pena explorar esta alternativa, porque en animales funciona.

Estudios experimentales u otros ensayos en humanos, muy limitados en número, han visto que si reducimos la respuesta inmune contra las células beta, la diabetes no progresa


¿Qué causa la diabetes?
Pero nos falta conocer que hay antes de la respuesta inmunitaria. Si supiéramos cuál es la causa que provoca esta reacción y la evitaramos, o la eliminaramos, nos ahorraríamos de actuar en este segundo escalón, la inmunidad. Pero no lo sabemos. Hace años que se descubrió que la diabetes es consecuencia de la destrucción de la célula beta del páncreas. Pero los efectos de esta destrucción no son inmediatos, es decir, enfermamos unos cuantos meses, o incluso, años después. Las células beta no se mueren todas de golpe, sino poco a poco, y eso complica, y mucho, descubrir cuál fue el desencadenante. Si el inicio de los síntomas fuera inmediato a la destrucción sería más fácil identificar el agente destructor.
Más tratamientos para curar la diabetes
La segunda razón dice que aquellas estrategias orientadas a recambiar las células dañadas por otras nuevas procedentes de un donante humano, de otra especie animal o más recientemente de las llamadas células «madre», sea células embrionarias, células que des-diferenciamos para hacer pluri-potenciales o trans-diferenciamos a partir de otros tejidos, no ha tenido -hasta ahora-, insisto hasta ahora, el éxito esperado. La supervivencia, el flujo sanguíneo, el rechazo, y el retorno a la célula primitiva son obstáculos aún difíciles de resolver. Sin embargo, los intentos de regenerar las células supervivientes, de manera que aquellas pueden rehacerse tras la lesión, tampoco ha sido posible en humanos.

Los intentos de regenerar las células supervivientes, de manera que aquellas pueden rehacerse tras la lesión, tampoco ha sido posible en humanos


La tercera razón de no haber llegado a curar la diabetes es la siguiente. La diabetes es una enfermedad que no compromete la vida de la persona que la padece. Genera complicaciones y no es fácil de controlar, pero no es socialmente lo sufienciente llamativa, como lo es el cáncer o las enfermedades del cerebro, para ser una prioridad en los programas de apoyo de la investigación biomédica, ya sean públicos como privados. ¡No es una prioridad!

No es socialmente lo suficiente llamativa para ser una prioridad en los programas de apoyo de la investigación biomédica


Tocados por ello, muchos padres de niños con diabetes se han asociado para recoger fondos para impulsar la investigación, sabedores de que sólo la investigación científica orientada puede conseguir lo que quieren, que se cure la diabetes de sus hijos, en el plazo más breve posible la Juvenile Diabetes Foundation en los EE.UU., y en España, la Fundación Diabetes Cero son ejemplos, lejanos y cercanos, de iniciativas. De nuevo, llega el Día Mundial de la Diabetes, con la esperanza -una vez más- que la diabetes no tarde en tener una tratamiento curativo. Pronto hará cien años del descubrimiento de la insulina. ¿Necesitaremos cien años más?
Autor / Autora
Dr. Ramon Gomis
  • Director de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC
Médico endocrinólogo, dramaturgo y escritor. Actualmente es también catedrático emérito del Departamento de Medicina de la Universidad de Barcelona e investigador emérito del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), centro que ha dirigido desde 2008.
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