Dolor crónico y el confinamiento por COVID-19

28/01/2021 dolor crónico y covid-19 Foto: Erik McLean en Unsplash

El efecto de la pandemia

La pandemia de COVID-19 debida al coronavirus SARS-CoV-2 es uno de los desafíos sociales y sanitarios más importantes que han surgido en el último siglo y ha tenido consecuencias dramáticas en la población. Proporcionar datos exactos sobre el número de personas infectadas y las tasas de mortalidad es complicado, ya que la crisis sanitaria aún no está bajo control y el número de muertos aumenta a diario, como todos los lectores de sobra conocen. 

Aunque los datos sobre los efectos de la situación en la calidad de vida de las personas en general (no solo de las que han padecido el coronavirus), la sociedad y la economía  son escasos aún, empieza a existir evidencia de aspectos relevantes como:  

  • La crisis disminuye la calidad de vida de las personas, incrementa el distrés y trastornos emocionales. 
  • Se han perdido múltiples puestos de trabajo, con los efectos obvios en la economía de los países y las personas que pierden el empleo. 
  • Han cambiado los modelos de relaciones sociales, y del contacto con los familiares. 

La situación en personas con dolor crónico 

El dolor crónico es una problemática frecuente, tal como habíamos comentado en otro post reciente. Las personas con problemas de dolor se pueden ver más afectadas por la crisis sanitaria. Esto es, entre otros factores, porque el dolor crónico es más frecuente en personas de edad avanzada, se relaciona con interferencia en las actividades diarias, el tratamiento que habitualmente reciben se puede ver interrumpido y algunas de las consecuencias de la pandemia pueden actuar de instigadores del dolor. 

Pese a que es muy importante conocer la situación de personas con dolor, la evidencia disponible era muy limitada y por ello se planteó el estudio del que presentamos brevemente los resultados en este post. Específicamente, queríamos saber cómo se sentían las personas con dolor crónico en relación con diferentes dominios importantes desde el inicio del estado de alarma y confinamiento por COVID-19, analizar los cambios en su salud general y explorar cambios en las estrategias de afrontamiento que han utilizado y en su propio dolor.

Un estudio transversal en muestra española 

En este estudio transversal, 502 españoles con dolor crónico respondieron una encuesta online respecto a la situación frente al COVID-19. En ella, se incluyeron preguntas sobre diferentes aspectos importantes relacionados con los problemas de dolor,  las estrategias de afrontamiento, los factores desencadenantes y las posibles variables relacionadas. Los participantes fueron principalmente mujeres (88%), de entre 30 y 59 años, con dolor crónico de larga duración (media 7 años) e intensidad y discapacidad de moderada a alta. Más detalles sobre el estudio en: https://www.mdpi.com/2077-0383/9/11/3558

Principales resultados del estudio: efectos en el dolor crónico

Un elevado porcentaje de los participantes (próximo o superior al 70%) informó sobre un empeoramiento (desde el inicio del estado de alarma) en la intensidad del dolor, la frecuencia de los episodios de dolor, la interferencia del dolor en las actividades de la vida diaria, en la capacidad para trabajar, en las actividades de ocio, en el sueño y la actividad física. En general, se observa un impacto negativo en el bienestar general, la actividad física, social y laboral, el estado emocional y el dolor. Variables del contexto, tales como la inseguridad laboral, las preocupaciones en relación al futuro, y el número de personas que cohabitan en el mismo hogar se relacionaron con estos resultados. 

Se observan también cambios en las estrategias de afrontamiento (cosas que las personas hacen para manejar el dolor). Así, en torno al 50% de los participantes señalaron que desde el inicio del estado de alarma,  habían utilizado el descanso como estrategia para afrontar el dolor, y un porcentaje similar había incrementado el consumo de medicación. Ambas cosas, podrían resultar contraproducentes. Por otra parte, cerca del 50% incorporó la realización de estiramientos, estrategia que sería positiva para el manejo del dolor. 

Por último, aumentó el porcentaje de personas que informaron que los siguientes factores se relacionaban con un incremento del dolor: el estrés, los problemas de sueño, las preocupaciones en relación al futuro, el sedentarismo, la tristeza, los pensamientos negativos, las sentimientos de inseguridad, la soledad, y el miedo a contagiarse. 

Próximos pasos en población vulnerable como personas con dolor crónico

En conclusión, las personas con dolor crónico se ven afectadas por crisis sanitarias tales como la que estamos viviendo por el COVID-19 a múltiples niveles; además, la atención sanitaria que reciben se ve resentida. Es por lo tanto una población vulnerable, a la que debemos dirigir esfuerzos para que su situación no se vea más afectada. 

En esta línea, para incrementar y entender aún mejor la situación, el grupo de investigación va a realizar una segunda parte del estudio. Queremos profundizar más en los resultados, y por ello en este segundo estudio se va a entrevistar en profundidad a personas con dolor para conocer de primera mano su situación. Si tienes dolor tu contribución nos puede ser de gran utilidad para el estudio. Tan solo tendrás que participar en una entrevista a través de videoconferencia de unos 30 minutos. Puedes contactar con nosotros a través de la dirección de correo electrónico del responsable del proyecto, Rubén Nieto, para participar: rnietol@uoc.edu 

Autor / Autora
Rubén Nieto
  • Profesor de los estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, Director del Doctorado de Salud y Psicología e investigador del grupo eHealth Lab.
Comentarios
Raquel ferrete01/02/2021 a las 6:03 PM

Deberías de investigar sobre las cefaleas en racimos y la efectividad que tiene el consumo de microdosis para quitarlas.

Responder
Deja un comentario