Cristina O’Callaghan: “La pérdida de biodiversidad y el daño medioambiental favorecen la aparición de nuevos patógenos, como el SARS-CoV-2”

17/07/2020 cristina o callaghan

Nuestra salud y la del entorno medioambiental van de la mano. Esta evidencia, que muchos se han empezado a tomar realmente en serio con la entrada en escena de la Covid-19, es el eje en torno al que se estructura una disciplina, la Salud Planetaria, cuya aportación es cada vez más relevante en un contexto de pandemias y cambio climático como el actual. A ella se dedica Cristina O’Callaghan-Gordo, doctora en Medicina, licenciada en Biología, máster en epidemiología por la London School of Hygiene and Tropical Medicine (LSHTM) y profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC. De su pasión por esta especialidad (de la que es un referente), de las tres líneas de investigación en las que está inmersa en el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y, por supuesto, del coronavirus, nos habla en esta entrevista. 

¿Qué aspectos abarca el ámbito de la Salud Planetaria, en el que estás especializada?

La Salud Planetaria se centra en la caracterización de los impactos que tiene para la salud la degradación de los ecosistemas por causas antrópicas (es decir, producidas por la actividad humana) y en estudiar los sistemas políticos, económicos y sociales que han causado esta degradación y que, a la vez, tienen el potencial de promover estrategias de mitigación y adaptación a la actual crisis climática y ambiental

La Salud Planetaria busca la obtención del máximo nivel de salud, bienestar y equidad de la población, sin sobreexplotar los sistemas naturales de la Tierra.

Por lo tanto, se trata de una disciplina que parte de un enfoque claramente multidisciplinar y que abarca varios ámbitos: la salud, el medio ambiente, las ciencias sociales, el derecho, la economía y la tecnología, entre otros.

En cuanto a su objetivo, lo que busca la Salud Planetaria es la obtención del máximo nivel de salud, bienestar y equidad de la población, sin sobreexplotar los sistemas naturales de la Tierra. Es necesario entender que la Humanidad depende de los sistemas naturales y que, por lo tanto, la salud de la población pasa por la preservación de la salud del planeta.

¿De dónde surgió tu interés por esta disciplina, relativamente nueva pero que, en vista de los acontecimientos que estamos viviendo, va a ser cada vez más determinante?

Surge de comprender que vivimos en un momento de crisis ambiental y climática, que pone en riesgo tanto nuestra salud como la de las futuras generaciones. Ya estamos sobrepasando la capacidad de algunos sistemas naturales que hacen posible mantener y seguir mejorando la salud al ritmo en que se ha hecho en las últimas décadas, así que es necesario investigar y buscar soluciones transdisciplinares para mitigar los problemas ambientales que ya hemos causado y también para adaptarnos a los cambios que vendrán.

La pérdida de biodiversidad pone en riesgo nuestra salud a través de diversas vías como la pérdida de producción de sistemas alimentarios debido a la desaparición de polinizadores, o la aparición de nuevas enfermedades infecciosas.

Como experta en el tema, ¿qué “diagnóstico” harías del estado actual en el que se encuentra la biodiversidad?

La ratio de extinción global se ha acelerado en los últimos siglos, siendo ahora cien veces más elevada que en ningún otro momento de la historia del planeta. Según el último informe del IPBES (Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas), actualmente el 25% de las especies de animales y plantas están amenazadas, lo que quiere decir que alrededor de un millón se encontrarán en riesgo de extinción durante las próximas décadas. Esta pérdida de biodiversidad pone en riesgo nuestra salud a través de diversas vías, que incluyen, entre otras, la pérdida de producción de sistemas alimentarios debido a la desaparición de polinizadores, o la aparición de nuevas enfermedades infecciosas.

Una pandemia “anunciada”

¿Por qué el origen de nuevos patógenos, como el SARS-CoV-2, se relaciona con la degradación medioambiental? ¿Cuál sería la explicación de ese nexo?

Podemos vincular la degradación ambiental y la aparición de nuevos patógenos mediante diversos mecanismos. De forma resumida, se puede decir que la reducción de la biodiversidad y la invasión de hábitats naturales tienen un papel clave en este sentido: por un lado, los ecosistemas con elevada biodiversidad regulan mejor la transmisión de patógenos, y, de la misma manera, los brotes de nuevos patógenos son más probables en ecosistemas degradados. Por otro lado, se sabe que la invasión de estos ecosistemas favorece la transmisión de nuevos virus a los humanos. 

La zoonosis y los virus de procedencia animal han sido los responsables de las epidemias más recientes. ¿Por qué los organismos responsables no revisan o refuerzan medidas como, por ejemplo, las que regulan la actividad de algunos mercados? 

Hay diversos factores que dificultan la adopción y puesta en marcha de iniciativas en este sentido: cuestiones socioculturales, intereses económicos, de gobernanza, etc. Esto es precisamente lo que se enfatiza desde la Salud Planetaria: hay que implicar a sectores muy diversos para buscar soluciones a los problemas ambientales y de salud.

salud planetaria
La deforestación es uno de los problemas en la pérdida de la biodiversidad

En tu opinión, ¿por qué la pandemia de la Covid-19 ha pillado “con el paso cambiado” a todo el mundo, desde las administraciones a la comunidad científica, incluida la OMS?

Realmente no lo sé, ya que los expertos en enfermedades emergentes hace tiempo que están alertando del riesgo elevado de una pandemia causada por un coronavirus… Supongo que sólo reaccionamos cuando sentimos el peligro ‘en nuestra casa’. Esto es similar a lo que pasa con el cambio climático: hace décadas que los expertos avisan de sus riesgos para el planeta y para nuestra salud, y de hecho, sus efectos son tan obvios como, por ejemplo, las olas de calor que estamos padeciendo cada vez con más frecuencia. Sin embargo, vemos pocas acciones al respecto y también falta voluntad para revertir esta situación.

¿Crees que tendremos que acostumbrarnos a vivir con el SARS-CoV-2 entre nosotros, como ya está advirtiendo muchos expertos?, ¿qué cambios deberíamos integrar en nuestro estilo de vida, tanto frente a posibles rebrotes como ante futuras pandemias?

Está claro que nos tendremos que acostumbrar a convivir con el virus durante al menos (¡al menos!) algunos meses. El distanciamiento físico, el uso de mascarillas y la higiene de manos parecen ser, por ahora, las medidas más efectivas para controlar la pandemia, así que deberemos incorporarlas a nuestra cotidianeidad durante algún tiempo.

Una de las tres líneas de investigación en la que estás trabajando actualmente en el ámbito de la Salud Planetaria es el efecto del estrés térmico en determinadas enfermedades. ¿Qué es exactamente este tipo de estrés?

El estrés térmico se sufre principalmente en entornos laborales y es el resultado del calor ambiental y el calor producido por el propio cuerpo al realizar las actividades físicas que ese trabajo demanda. Algunas profesiones, como los agricultores de determinadas regiones, presentan un riesgo elevado de padecer este tipo de estrés, que puede tener efectos agudos, como los golpes de calor. Asimismo, parece ser que sufrir estrés térmico de manera recurrente puede tener efectos negativos para la salud a largo plazo como, por ejemplo, aumentar el riesgo de sufrir problemas renales, como la enfermedad renal crónica de causas desconocida, una patología que afecta gravemente a comunidades rurales de Centro América, Sri Lanka y la India.

El objetivo de nuestra investigación es entender los factores de riesgo que podrían explicar la elevada incidencia de la enfermedad renal crónica de causas desconocidas observada en trabajadores agrícolas en los trópicos, y evaluar si estos factores pueden suponer un riesgo también en otras zonas climáticas, como por ejemplo la nuestra.

Zonas verdes y menor riesgo de cáncer

Otra línea aborda la relación entre urbanización y salud, concretamente analizando los beneficios de las zonas verdes de las ciudades en ciertas patologías. ¿Qué evidencias está arrojando esta investigación?

Buscamos profundizar en el nexo que hay entre los espacios verdes y las enfermedades crónicas, como el cáncer. Hay muchos estudios que indican un efecto positivo de estos espacios sobre distintos aspectos de la salud, como por ejemplo la salud mental y el neuro desarrollo, entre otros, pero aún hay pocas investigaciones que relacionen los espacios verdes con el cáncer. Creo que se trata de una cuestión que es interesante estudiar, ya que diversos mecanismos podrían explicar el factor protector de los espacios verdes frente a ciertos tumores. En cuanto a las evidencias, en un estudio realizado con más de 2.300 participantes de distintas ciudades de España hemos observado que las mujeres que viven próximas a espacios verdes urbanos, es decir, cerca de parques o jardines, tienen menor riesgo de sufrir obesidad o sobrepeso.

Diversos mecanismos podrían explicar el factor protector de los espacios verdes frente a ciertos tumores.

En este estudio también vimos que, en los entornos urbanos, el hecho de vivir cerca de una zona verde se asocia con un menor riesgo de sufrir cáncer de mama. Actualmente estamos estudiando esta asociación con otros tumores.

¿En qué aspectos radican exactamente los beneficios de las zonas verdes para la salud?, ¿qué características deben tener estos espacios para aportar esos efectos?

Hay diversos mecanismos que explican los efectos saludables de los espacios verdes. Por ejemplo, las personas que viven cerca de estas zonas suelen tener niveles de actividad física más elevados, están expuestas a menores niveles de contaminación o disfrutan de entornos que favorecen la recuperación frente al estrés.

Asimismo, existen diversas características que determinan que un espacio verde sea beneficioso o no. Muchos de estos beneficios pasan por el uso que se hace de ellos, por lo que es  importante que los vecinos los perciban como zonas seguras, que invitan a visitarlas y a pasar tiempo en ellas.

¿Cuál es el objetivo de la tercera línea de investigación que estás llevando a cabo bajo? 

Es un trabajo que se centra en las industrias extractivas y la población indígena. El objetivo de esta línea es evaluar el efecto que tiene la degradación ambiental causada por la extracción de petróleo sobre la salud de la población indígena que vive en zonas próximas a estas industrias.

Finalmente, ¿crees que la Salud Planetaria está lo suficientemente representada en los comités sanitarios de alarmas y otras instituciones o, como ha puesto de manifiesto la Covid-19, su opinión debería ser tenida más en cuenta?

Considero que no está lo suficientemente representada, y creo que tenemos que seguir trabajando para que el enfoque de la Salud Planetaria tome más fuerza. La mejor manera que tenemos de buscar estrategias de mitigación y adaptación a la crisis climática y ambiental actual (para también, de esta forma, prevenir situaciones como la pandemia actual) es mediante un abordaje multidisciplinar, capaz de analizar y dar respuesta a problemáticas complejas como la que estamos viviendo. Y, visto lo visto, tenemos que hacer todo esto de forma urgente. 

Autor / Autora
Redactora colaboradora experta en temas de Salud
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