El verano de la salud… individual y del planeta

28/07/2020 Verano salud Foto: Jason Blackeye en Unsplash

Este es un verano diferente por cuestiones de Salud. La enfermedad del Covid-19 está aquí y eso nos ha cambiado la vida, o al menos nuestra conducta. Ahora nos movemos en base a tres hábitos del todo recomendables: llevamos una mascarilla no sólo para protegernos nosotros sino también a la familia, amigos, conocidos, y desconocidos; somos prudentes en la distancia y en las muestras de afecto (rellenamos el saco de besos y abrazos para vaciar dentro de un tiempo); y no ahorramos jabón (estamos haciendo un curso intensivo de cómo lavarnos las manos) ni tampoco desinfectantes alcohólicos. El cambio no deja de ser importante, en especial para personas de cultura latina, acostumbrados a la calle, el contacto físico, y a vivir en lugares pequeños y amontonados, pero… el leer no nos debe hacer perder el escribir.

Tiempo de verano saludable

Es tiempo para disfrutar del sol y acaparar la vitamina D necesaria para fijar calcio en nuestros huesos y evitar la osteoporosis. Con prudencia (media hora al día para empezar y protección solar) que no fuera peor el remedio que la enfermedad, nos quemáramos, y aumentásemos nuestro riesgo de padecer un melanoma. Es tiempo de bañarnos en el mar e incorporar una cantidad de yodo suficiente para no sufrir ni de bocio ni de otras enfermedades de la tiroides, de hacer ejercicio -una buena caminata, nadar, ir en bicicleta y lo que queráis- con la pretensión de que nuestro corazón y arterias nos lo agradezcan, y también nuestros músculos.

El verano nos trae salud. Y nos puede llevar unas buenas dosis si tenemos en cuenta que es tiempo de ensaladas, de frutas, de verduras, todos aquellos alimentos que están en la base de nuestra pirámide nutricional y que podemos complementar con algunas legumbres y frutos secos. Cerca del mar apetece el pescado -es el mejor momento del pescado azul, bien recomendable, rico en grasas omega y aminoácidos esenciales- y, en la montaña, la leche y la carne, también ricos en aminoácidos esenciales y hierro. Ahora ya no hay excusas para no cocinar, comer con calma, tener presente la calidad de los alimentos, y vigilar su cantidad. Y ser prudentes con el alcohol y las bebidas azucaradas. No estropeásemos por un lado lo que hemos ordenado por el otro. Bien mirado se pueden tener otras satisfacciones que no sean sólo las gastronómicas.

Salud planetaria
Foto: Noah Buscher en Unsplash

La salud del planeta también cuenta en verano

Hay un aspecto, pero, que desde la perspectiva de nuestra salud deberíamos añadir. Hasta aquí hemos hablado de nuestra salud individual. Y es cierto que somos nosotros mismos los máximos responsables de nuestra salud, pero también lo somos de la salud de los demás, de los de nuestra generación y de las que vienen y vendrán después. El verano nos debe hacer pensar en la salud de nuestro planeta. ¿Lo hacemos bien, lo hago bien? Comentaré cuatro puntos para tener en cuenta de cara a la Salud Planetaria.

La energía

En verano no ahorramos energía, aunque nos lo parezca. Queremos que llegue el buenos tiempo pero no nos estamos de buscar el frío del aire acondicionado, de las cosas heladas, los viajes -a menudo inútiles, ir de un lugar a otro en coche-. Es tiempo de la sombra de los árboles, es tiempo de los baños, es tiempo de caminar, es tiempo de bicicletas. Por eso no preguntemos en el hotel, o la casa donde vamos, si tienen aire acondicionado, preguntemos si tienen jardín, si el bosque está cerca, si se puede pasear… No pretendamos hacer ejerció a pleno sol, ni tener la casa esbalandrada a pleno mediodía. Hay muchas maneras en verano de vacaciones para no pasar calor sin consumir energía. Y si lo hacemos, si necesitamos enfriar nuestra habitación, cerremos bien ventanas y puertas, no desperdiciemos la energía. Nuestro planeta y la salud de los que vivimos no sólo necesita energía limpia, sino un uso responsable de esta energía.

Los plásticos

¡Glups! En nuestro mar flotan unos plásticos, unas botellas… Vamos barca adentro y tiramos un envase en el mar. Cae un chaparrón y la riada arrastra plásticos y otros desechos. El mar no es un vertedero, ni los ríos, ni los barrancos. No sólo hacen feo y ensucian. Además no se degradan, el propio plástico es un disruptor endocrino que afecta a la salud de nuestras neuronas, de nuestras células endoteliales, y altera la fertilidad. Nada de plásticos. Que los mínimos sean muy mínimos. Las mascarillas son para llevar, no para que floten en las aguas.

Las nuevas especies

Traemos una semilla de un viaje que hicimos…”, “Tenemos una mascota que…”, “Una ranita o una tortuga que teníamos en casa y como los niños se han hecho grandes hemos pensado aviar a un arroyo… y…”. Hay a quien en verano les molestan perros y gatos y los abandonan. Mucho cuidado. Las plantas y los animales exóticos alteran nuestro sistema, lo desequilibran y pueden suponer un riesgo alto para nuestra salud. ¿De dónde viene el mosquito tigre? ¿Y la avispa asiática? ¿Y el visón americano? ¿Y la garrapata de los ciervos, que infecta de Borrelia? No seguiremos con la lista, pero en verano no podemos dañar nuestro ecosistema.

Los pesticidas

“Las malas hierbas me molestan”, “No me quiero agachar más”, “He encontrado por internet un pesticida que ya no venden en ningún lugar, pero que no perdona ni una”. O “un insecticida que no dejará ninguno vivo”. O “un antifúngico que por donde pasa no crece en años un hongo”. Los pesticidas pueden aumentar el riesgo de muchas enfermedades (esclerosis, parkinson, diabetes, enfermedades del pulmón de causa autoinmune…). Seamos prudentes, y aunque sólo utilizamos pesticidas ecológicos, el cobre y el azufre, protejámonos..

Lo dejamos aquí. Sin lugar a dudas el verano lleva salud. Y sólo nos debe llevar salud, ningún riesgo, a nosotros y a todos los humanos. Sólo salud.

Autor / Autora
Dr. Ramon Gomis
  • Director de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC
Médico endocrinólogo, dramaturgo y escritor. Actualmente es también catedrático emérito del Departamento de Medicina de la Universidad de Barcelona e investigador emérito del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), centro que ha dirigido desde 2008.
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